jueves, 31 de julio de 2008

De amor y libertad

(for my beloved princess)

Algo que siempre detesté de chamaco es que te vieran con una chava y te preguntaran:¿Es tu novia o tu free?
Coño, que molesto. Es terriblemente molesto por lo que implica...básicamente, si es serio no es libre; lo cual a su vez implica una verdad simple y tristísima: no entienden que es libertad y nunca han sentido realmente amor.
Alguna vez un buen amigo mío tenía en su msn éste nick: El amor falso esclaviza, el amor verdadero libera. Y es taaaan cierto...Ejemplo: el sexo. Como todo lector asiduo de este humilde blog sabrá, soy antireligioso y por lo general me muestro renuente a dar un gradiente moral a las cosas. Es decir, nada es bueno ni malo, todo, absolutamente todo radica en la actitud con la que hacemos y enfrentamos las cosas. En ese sentido, el sexo puede tener fundamentalmente dos enfoques: 
1) La manera más bella de sublimación espiritual humana y
2) El acto más banal, insignificante y deprimente del mundo.
Ahora bien, liguemos esto con la libertad, para lo cual me preguntaré...¿qué es libertad, qué significa ser verdaderamente libre y sobre todo, de qué depende?
Pues bien, estoy convencido de que hacer lo que te da la gana no es ser libre ni libertino, es simple y llanamente ser estúpido. La libertad puede surgir, única y exclusivamente, del conocimiento. Somos libres en la medida en la que somos ilustrados, pues el verdadero acto libre no radica en hacer lo que sea, sino en saber hacer lo correcto. Tener las bases para hacerlo....Aclarado ésto, me atreveré a afirmar que solamente aquel que se conoce a sí mismo y a su entorno, en todos sus tonos y matices, puede aspirar a ser libre; y solo siendo libre se puede amar (u odiar). Entonces, cuando una persona es renuente al conocimiento y al autoconocimiento, difícilmente podrá dar el siguiente paso.
En pocas palabras, para mi éstos tres conceptos significan exactamente lo mismo: Amor, verdad y libertad.... estoy seguro que cualquier aspirante a superhombre nietzscheano como yo estará de acuerdo. Las personas que están con gente que no quieren y asi es solo por miedo o incapacidad de enfrentar cualquier intento de compromiso con una idea. Por eso, por lo general, la gente que ve una relación como algo opresivo y andar de polla-suelta o culo-flojo por el mundo como la hostia de la libertad; son personas humanamente incompetentes. Podrán ser brillantes en otras muchas cosas, sin duda, pero su calidad como personas es terriblemente cuestionable, al menos bajo mis estándares.

Es decir, no me imagino qué será ver a tu novia y no sentir que el corazón te explota, un lazo humano tremendo, fuerte, consistente, real, alguien que, al menos en algun plano, singifica más para ti que el resto de las personas. Alguien en quien voluntariamente vacías tu conocimiento, tus afectos, tu persona entera, y te vuelves un receptor de lo mismo. Dominada tu realidad, penetras en otra. Te expandes. Te vuelves sabio. Tu dominio de la naturaleza humana crece y crece, empiezas a entender que hacer una distinción entre lo insintivo y lo racional es digno de la mente más mediocre (la razón es, sin duda alguna, el más bello de los instintos), te conviertes en algo que va más allá de ti, algo que voluntariamente creaste con alguien más. Te obligas a ser mejor, a ver el mundo desde otros enfoques, a considerar variables distintas a tu pensamiento individual. Sientes, deseas, construyes y destruyes, te dignificas, relatas y mitificas, especulas y recuerdas: adquieres un sentido más allá de ti, una vez encontrado el anterior.
Venga, si eso no es ser libre yo no se qué coño sea.




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